La combinación de tonos inspirados en la naturaleza en el dormitorio siempre da resultado. El verde manzana, de las hojas, y el fresa, de las flores, es un esquema decorativo con el que se logra un ambiente fresco y alegre.
Los tonos verdes son perfectos para dormitorios, ya que resultan muy relajantes.
Una paleta de color que siempre da resultado es verde en la pared, fresa para el textil, y la gama de los blancos en muebles y complementos. Pintura verde B190 Esencia Tropical, de Valentine.
Los dormitorios decorados en colores vistosos resultan más acogedores y cálidos que los blancos. Sin embargo, su uso requiere ciertas normas.
El verde invita al descanso, pero procura que la pintura incluya unas notas de negro para matizar su intensidad y lograr un efecto más elegante. Reserva los tonos intensos —fresa y fucsia— para los complementos. Atrévete a combinarlos con el naranja, una apuesta de última moda. Utiliza los tonos neutros para equilibrar el ambiente. Pinta el techo de blanco y opta por muebles de maderas en acabado natural o que alternen frentes laqueados en tonos claros.