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Madrid, España

Una reforma intuitiva

Una vivienda antigua en el centro de Madrid ha dado un giro completo gracias a una reforma planificada con el objetivo de llevar la luz a todas las estancias. Perfecta armonía de contrastes en la que conviven estilos muy dispares.

Mi Casa 07/02/2017
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La situación céntrica de esta casa, su singular ubicación sobre un convento, y sus posibilidades animaron a su propietaria a embarcarse en un reforma, que confió al estudio de decoración de Luisa Olazábal, la encargada de convertirla en un hogar. Esto implicó empezar desde cero, tirar tabiques innecesarios y dar un giro al interior para orientar las habitaciones hacia la calle y dejar la galería de acceso en un plano interior. El resultado son espacios ambivalentes como el estar, con dos ambientes de tertulia abiertos al comedor y una zona de trabajo ubicada entre ambos.

¿El nexo de unión? La luz que circula por los vanos y la ventana fija de la cocina. Para que nada restara claridad, las paredes, la carpintería de madera y las puertas de cuarterones originales se pintaron a juego, en blanco roto. Como contrapunto, el suelo se revistió con un pavimento vinílico de Amtico, resistente al desgaste, que reproduce el acabado de la madera y aporta calidez. La propietaria se confiesa amante de los contrastes fuertes, por lo que optó por combinar muebles antiguos regalo de amigos y familiares —como guiño al estilo vintage— con complementos actuales y colores intensos. Con acierto, una mesa de metacrilato luce junto a un escritorio de anticuario.

Un pasillo interior comunica las habitaciones de uso común: la cocina, el comedor y el salón contiguo. Precisamente, en la cocina se sacó el máximo partido a un espacio pequeño, con una ventana fija por la que llega la luz natural, y con muebles laminados en blanco. Los tiradores largos de acero y el zócalo que protege la pared de la zona de cocción, en el mismo acabado, recuerdan a las cocinas de uso industrial. En la reforma se invirtió el sentido de la distribución original para ubicar el área de descanso —compuesto por dos dormitorios con sus respectivos baños— junto a las ventanas. La habitación principal cuenta con un baño integrado con plato de ducha, inodoro y lavabo. Una vez más en esta estancia, la mezcla de estilos y acabados, que marcan la decoración general, consiguen el equilibrio y la calma deseada para este ambiente.
En la habitación juvenil, de dimensiones generosas, se proyectó una solución a medida, que no restase amplitud, a pesar de contar con tres camas. Sobre una plataforma de unos dos metros de fondo se situaron dos de las camas en paralelo y la tercera, en un altillo, deja espacio de juego.



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