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Barcelona, España

Un garaje convertido en un loft actual y nórdico

Un módulo de madera distribuye y multiplica los espacios de esta vivienda de 60m2 que ha mantenido el espíritu industrial del local que la acoge.

Texto: Fran Muñoz Fotos: Yanina Mazzei 06/03/2017
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Viendo hoy este loft situado en un edificio de principios del siglo XX de Barcelona, cuesta mucho creer que durante años sus paredes tan solo acogieran coches, piezas de aeromodelismo y trastos. El estudio que ha conseguido esta exitosa reconversión ha sido SIRËE, con la interiorista Desirée García Paredes al frente del proyecto, que confiesa que cuando le ofrecieron la posibilidad de transformar este antiguo garaje, no lo dudó ni un momento: "el espacio era perfecto para acoger a su dinámica, joven y moderna propietaria". Pero, aunque las condiciones de este hábitat no eran nada compatibles con la vida, su esencia industrial tenía mucho encanto y uno de los principales objetivos fue conservarlo.

El local presentaba una peculiar planta triangular de 60m2 que el estudio resolvió situando dos habitaciones en las esquinas: en una, el baño y, en la otra, un vestidor. El resto del espacio abierto se distribuye gracias a un módulo de madera que, además, consigue multiplicar los metros cuadrados. En su interior se encuentra la entrada con un armario para guardar los abrigos. Justo enfrente, la cocina, que conserva una de las paredes de ladrillo visto y una vieja mesa de trabajo que se encontró en el garaje. Al girar, vemos una escalera que contiene bajo ella una estantería y que conduce a la parte superior donde está el dormitorio.

Para conservar el encanto del pasado, los materiales que se han empleado durante la reforma "se han escogido de manera que cualquiera de ellos podría haber sido utilizado en la época en que se construyó el edificio", explica Desirée. Entre ellos, la baldosa hidráulica, que delimita a modo de alfombra decorativa el área de la cocina; el mármol de Macael o la madera decapada. Para unificar los espacios se pintaron todas las paredes y los techos de blanco. La parte sentimental la aportan las piezas de decoración provenientes de la familia de la propietaria que se han combinado con muchas plantas para conseguir llevar los jardines que rodean la casa hasta dentro de ella.

www.siree.es



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