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Soria, España

Una casa centenaria adaptada al presente

La falta de aislamiento y de luz hacía que esta casona de 1912 fuera inhabitable. Una rehabilitación logró devolvérsela a sus propietarios.

Fran Muñoz IG: franyerga 14/11/2017
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Ser el propietario de una casa centenaria tiene su lado bueno y su lado malo. Lo positivo es que posees una casa con historia, llena de encanto y personalidad. Lo negativo es que en muchas ocasiones no están adaptadas a la necesidades del presente. Esto es lo que ocurría con la vivienda que hoy visitamos en Soria. Fue construida en 1912, con establo, pajar, garaje para coche de caballos y almacén y horno de bóveda. "Está edificada según la tipología característica de la zona: mampostería de piedra revocada de mortero blanco y recercados de piedra caliza en esquinas, puertas y balcones, y cubierta a tres aguas con amplios aleros de tejas en voladizo", explica Ignacio Romera, el arquitecto que se encargó de rehabilitar esta casona que ya en los años 80 se reformó para dotarla de agua y electricidad-. "Se encontraba en buen estado, pero, debido a su antigüedad, carencia de aislamiento y de las instalaciones adecuadas, haciendo que fuera inhabitable, especialmente en invierno".

Los objetivos que se marcaron a la hora de afrontar el proyectos fueron llevar más luz al interior de la vivienda, aislarla térmicamente, lograr una distribución más fluida y renovar las instalaciones. Para ello, el estudio cambió de lugar la escalera, integró el antiguo establo y ubicó todo el programa de la vivienda en la planta baja, dejando la superior para las visitas esporádicas que reciben en verano y como almacén. La luz entró a la vivienda gracias a las nuevas aperturas realizadas en los muros, a la eliminación de la cochera y el pajar del fondo de la casa y a la instalación de un lucernario. Para hacerla más eficiente energéticamente, el aislamiento se realizó en el interior, evitando de esta forma que se tengan que calentar las gruesas paredes de piedra, se cambiaron las carpinterías por unas con doble vidrio y porticones y se instaló una caldera de biomasa.

Todos estos cambios se hicieron, como no podía ser de otra forma, respetando el estilo de la construcción original. "Se han restaurado vigas, elementos singulares y parte del suelo original de planchas de piedra", explica el arquitecto. "Se mantiene así la esencia de la antigua vivienda, armonizando lo nuevo y lo viejo, consiguiendo una casa funcional y con carácter". Termina de enfatizar esta sensación la mezcla de muebles originales y de piezas contemporáneas. Pasado y presente conviven en armonía.

www.irg.es



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