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Barcelona, España

Un piso reformado para ganar luz

Con una fachada por la que entraba bastante luz natural y gran parte de las habitaciones ubicadas hacia el interior de la vivienda, el mayor logro de esta reforma fue dotar de claridad a toda la casa.

REALIZACIÓN: OLGA GIL-VERNET. TEXTO: MARTA SANZ. FOTOS: JOSÉ LUIS HAUSMANN. PLANO: HEARST INFOGRAFÍA 25/10/2017
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Situada en un edificio de los años 50, muy próximo a la plaza de Francesc Masià en Barcelona, se encuentra esta vivienda diseñada por la arquitecta Desirée García Paredes, del estudio Sirëe. Un encargo peculiar, ya que, en ese momento, los propietarios vivían en Italia y toda la comunicación a lo largo de la fase de proyecto y obra, se realizó vía telefónica. Esto no impidió que la arquitecta recogiera en el diseño los deseos y puntos indispensables para lograr que esta pareja se sintiera totalmente a gusto en su nuevo hogar.

Tras la primera visita quedaron patentes todos los atractivos de la vivienda, así como algunos de los inconvenientes que el proyecto debía resolver. Era amplia, tenía una galería con grandes ventanales y las habitaciones se conectaban por un largo pasillo. La estructura del edificio incluía un muro de carga que dividía el piso en dos zonas, la adyacente a la fachada era más luminosa, sin embargo, la que se encontraba detrás del muro era algo oscura. Había que conseguir que la luz natural llegara a todas las estancias. El equipo de Carmarefor comezó a derribar tabiques.

El primer paso fue ampliar el salón, eliminando la habitación contigua, y realizar un apeo en el muro de carga para abrir un vano en el tabique que separaba la nueva zona común del distribuidor. Además, la cocina se llevó a la entrada de la casa, integrándole parte del recibidor, y en las paredes que comunican con el pasillo —la zona menos favorecida lumínicamente—, se abrieron vanos con cuarterones de cristal. Así, se consiguió aumentar la profundidad visual y la sensación de amplitud.

Una vez terminada la nueva distribución, la vivienda se organiza en un amplio salón con varios ambientes —zona de estar, comedor, rincón de lectura y un área de trabajo—; la cocina, tres habitaciones y dos baños, uno de ellos, integrado en el dormitorio principal. Para cubrir el suelo de la casa, se jugó con una decorativa combinación de tarima de nogal y mosaico hidráulico. La pared del salón se pintó en un tono verde muy suave y para el resto de la casa, se escogieron tonos neutros, que combinan a la perfección con el mobiliario y las telas posteriormente elegidas.

El estudio Sirëe también se hizo cargo del interiorismo. Se apostó por un estilo actual y cálido, en el que el predominio de la madera es fundamental. Piezas contemporáneas se combinaron con toques retro y muebles diseñados a medida, con texturas lacadas y maderas de roble que, además de dotar a la vivienda de unos acabados de alta calidad, optimizan los espacios de almacenamiento.

CLAVES DE LA REFORMA

Se amplió el salón al incorporarle la habitación contigua y la galería. Además, se modificó la ubicación de la puerta de acceso.

La cocina ganó espacio reduciendo el recibidor unos metros. La conexión entre estos dos espacios se resolvió con tabiques de cristal que permiten el paso de la luz y ofrecen mayor sensación de amplitud.

El suelo original se sustituyó por tarima de nogal en toda la casa, excepto en la cocina, los baños y la antigua galería, donde se colocó baldosa hidráulica.

Se instaló calefacción por suelo radiante y un sistema domótico que facilita la vida diaria.

Se renovaron las instalaciones de electricidad y fontanería, así como los baños.



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