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Madrid, España

El piso más castizo

En esta vivienda —ubicada en pleno centro histórico de Madrid— arquitectura e interiorismo aportan un encantador aire bohemio, cálido y muy acogedor.

Texto: Marta Sanz. Realización: Eva Baena. Fotos: Miriam Yeleq. Plano: Hearst Infografía 08/05/2017
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Existen proyectos de reforma e interiorismo en los cuales se cuida especialmente que arquitectura y decoración estén en sintonía; es decir, que continente y contenido formen un conjunto equilibrado, como es el caso de esta vivienda. Ubicada en el madrileño barrio de La Latina, en una típica corrala con más de 300 años de antigüedad, fue restaurada no hace mucho tiempo con un carácter conservador. El publicista Paco Ruiz-Nicoli, responsable de la reforma, se marcó como principal objetivo crear un alojamiento cómodo y atractivo, que mantuviera todo el encanto y autenticidad de la construcción. Para ello contó con la colaboración del estudio de arquitectura y diseño Elaboración Mecánica. En las obras se salvaguardaron los elementos arquitectónicos originales, y los que faltaban se restituyeron por materiales que se integran a la perfección en una escenografía bohemia e industrial.

Así, las vigas de madera envejecida se combinaron con grandes tubos de metal a la vista. Además, tanto los suelos como las puertas y contraventanas se adquirieron en diferentes empresas de derribos. Todos estos elementos tienen en común el encanto y la singular belleza que presenta la madera desgastada por el paso del tiempo.

Se proyectó una distribución racional, práctica y estética. El espacio se organizó en una despejada zona de estar ubicada junto a unas puertas acristaladas que dan a la castiza Ribera de Curtidores, en pleno centro histórico de Madrid; la cocina, con una península de trabajo que la independiza del comedor; dos habitaciones y dos cuartos de baño, uno de ellos
integrado en el dormitorio principal.

Sin duda, otro de los logros fue potenciar la amplitud y la luminosidad. Para ello jugó un papel clave la conexión de los ambientes. Además de los dos vanos sin puerta que comunican el salón con el espacio donde su ubicaron la cocina y el comedor, la habitación contigua a la zona de estar se independizó con una estructura metálica con cuarterones de cristal, que permite el paso de la luz.

La decoración de la vivienda la firman Pablo Ruiz-Nicoli y la empresa de alquiler de viviendas singulares The Sibarist. Piezas vintage, como la mesa de 1920 reciclada en península de trabajo, las sillas del comedor o las lámparas de techo, se combinaron con muebles y complementos de estilo actual para recrear ambientes con un encantador aire retro industrial, cálido y acogedor.



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