UN LOFT DE ALTOS VUELOS
Un loft luminoso, de techos elevados y distribuido en amplios espacios diáfanos; este es el escenario perfecto para acoger ambientes singulares en los que los muebles son los encargados de poner los límites.
Cuarto de baño
Es el único espacio cerrado de toda
la casa y está ubicado en la planta baja, en la zona donde el techo es más
bajo, para reforzar la sensación de intimidad. Está decorado en un estilo sencillo y funcional, con revestimientos modernos y resistentes y sanitarios
de diseño en color blanco.
Azulejos y losetas de pizarra en diferentes tonos, armario bajo el lavabo y sanitarios Frozen; todo, de Gunni
& Trentino. La alfombra es de Ikea. Complementos, de Zara home. Foto, de Luis Visconti de venta en Brocar.
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Sobriedad, funcionalidad, amplitud y luminosidad aderezados con unas gotitas de coquetería; así fue la fórmula magistral que se empleó para decorar este atractivo loft madrileño. Mucho de su encanto radica en la modernidad de las estructuras y de los sistemas domóticos que la equipan; no en vano forma parte de una exclusiva urbanización de la promotora Liquid Investments que basó la construcción en una idea del arquitecto Federico Sotomayor que apuesta por espacios creativos y tecnológicos para vivir e inspirarse. Inmensos ventanales de cristal, alturas de seis metros en ciertas zonas, plantas diáfanas y suelos de hormigón refuerzan este concepto hoy hecho realidad.
Acondicionar tan magnífico espacio y dotarlo de calidez sin perder ese punto de sofisticación fue una tarea asumida por el estudio de interiorismo Andina & Tapia. Su larga trayectoria y experiencia en este campo les impulsó a jugar con los sabios contrastes de estilos. Triunfa un eclecticismo singular, con llamativos muebles de diseño y tapicerías impactantes, en negro y gris, que conviven con la cara más amable de los muebles vintage y el encanto de las piezas rústicas. La cocina es quizá el espacio que mejor transmite esta sensación; todo un frente de muebles de líneas depuradas y electrodomésticos de alta gama comparte sin problemas el espacio con un comedor de marcado aire campestre.
El cuarto de baño es de los pocos ambientes que no dispone de la doble altura del techo; el objetivo era lograr una zona algo más íntima y cálida, perfecta para fomentar la relajación.
Por este motivo, se ubicó bajo el altillo que acoge el dormitorio. En la primera planta, aunque con vistas al resto de la casa a través de una barandilla de cristal, se buscó privacidad y una decoración que transmitiera gratas sensaciones. Para ello se tomó como punto de partida la asimetría de los elementos; una cuidada combinación de formas y colores lejos de la tradicional coordinación transmite encanto y personalidad a la estancia.
La zona de vestidor, sin puertas, ocupa un frente completo mientras que dos coquetos baúles antiguos sustituyen a las mesillas convencionales. Cojines y almohadones de colores soft destacan sobre la cama presidida por una sugerente imagen tratada, todo arropado por suaves y mullidas alfombras de diversa procedencia.
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