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Girona, España

Esta casa luce el estilo rústico más actual

Los ambientes luminosos y apacibles se suceden en esta casa del Bajo Ampurdán después de una brillante rehabilitación. En equilibrio, la esencia rústica de los materiales y su interiorismo, de diseño.

Begoña Fernández 10/05/2018
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Situada en la localidad de Pals, en Girona, esta casa mantiene su esencia rústica, como otras de la comarca del Bajo Ampurdán. Su construcción data del año 1900, pero ahora luce una imagen moderna, después de una rehabilitación brillante y un interiorismo contemporáneo. La arquitecta Glòria Duran Torrellas se encargó del proyecto, que ha conjugado el respeto por la estructura original y los materiales naturales con criterios de sostenibilidad y confort. Por ello, se aislaron los pavimentos y las cubiertas; se sustituyeron las ventanas antiguas por otras nuevas, con rotura de puente térmico y doble acristalamiento reforzado; se diseñó toda la iluminación con tecnología LED, y se instalaron placas solares para la producción de agua caliente sanitaria en la casa.

En esta rehabilitación también fue clave la recuperación de la piedra natural en fachada e interiores, así como la de los pavimentos antiguos y los techos de vigas de madera y cerámica, tan característicos de las construcciones de la comarca. Sí se modificó, en parte, la distribución, con el fin de recuperar el patio para transformarlo en un jardín con piscina, con acceso directo desde las zonas comunes. Por ello, se demolió la escalera exterior y se trasladó al interior, se reorganizó la zona de día para conectar salón-comedor y cocina con office al jardín, y se reubicó un dormitorio de servicio, un aseo y el garaje en la parte de atrás de la casa.

A destacar en el proyecto, el protagonismo que cobran las paredes, techos y suelos, sobre todo en tres espacios. En el salón-comedor se combinan con acierto la piedra natural con un nuevo entarimado, y se da máxima claridad al techo de vigas y bovedillas para potenciar la luz. En segundo lugar, la cocina gana interés visual al conservar la volta o bóveda catalana, que da cobijo a un equipamiento moderno y funcional. Por último, los dormitorios de la planta superior, donde se ha recuperado un pavimento de baldosa hidráulica que destila encanto y aporta ráfagas de color y carácter.

En cuanto a la decoración, el binomino blanco y madera es dominante, pero también la fusión de pasado y presente, con una mezcla equilibrada de estilos rústico y de diseño. El dormitorio principal, en suite, es un buen ejemplo. Se mantiene su techo   original abuhardillado y de gran altura, pero se proyectan soluciones de look actual en carpintería e interior del cuarto de baño.



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