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Madrid, España

La divertida casa de una familia numerosa

Alegría, comodidad y equilibrio. Esas son las sensaciones que transmite esta vivienda habitada por una familia numerosa. Una excelente muestra de la armonía que puede existir entre estética y sentido práctico.

Mi Casa 03/01/2017
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El principal acierto de la decoración de esta vivienda, situada a las afueras de Madrid, junto a un parque natural y un río, fue compatibilizar criterios estéticos con las necesidades de una familia numerosa que tiene cuatro niños pequeños. Claro que los dueños contaban con innegables ventajas. La propietaria es interiorista y ella se encargó personalmente de aplicar todos los recursos de su experiencia profesional. Otro factor fundamental es la proliferación de cuadros y excelentes fotografías que forman composiciones en rincones estratégicos de la casa. Su autor, el pintor y fotógrafo Carlos Arriaga, es el marido de la interiorista y también propietario de la vivienda.

La distribución de la casa se planificó en función de las actividades familiares. En la planta baja se situaron el salón y la cocina con office. En ambos casos se trata de espacios muy amplios, que permiten crear diferentes ambientes para que mayores y pequeños pasen juntos todo el tiempo posible durante el día. En esta misma planta se localiza, también, el estudio profesional donde Carlos Arriaga pinta y trabaja. La primera planta, de tamaño más reducido, se reservó para los dormitorios y los cuartos de baño. El matrimonio tenía muy claro que, puesto que la vida familiar iba a transcurrir casi en su totalidad en la planta baja, ésta debía ser ante todo práctica. Un aspecto clave era prever zonas para guardar juguetes de los niños y material de estudio sin tener que subir a la planta de arriba a buscarlos. Una estantería con cestas en el salón y armarios de sobra en la cocina ofrecen abundante espacio de almacén.

Otro factor importante para los propietarios era crear una atmósfera de equilibrio y bienestar. Para ello abrieron ventanales que permitieran integrar visualmente el jardín como una prolongación de la casa. Además, la vivienda se pintó en tonos claros que potencian la sensación de amplitud. En este entorno sosegado surge una decoración ecléctica. Cada mueble, cada rincón, tiene una pequeña historia que contar: una butaca que lleva tiempo en la familia, una cómoda comprada en aquel viaje inolvidable para todos, una alfombra divertida elegida por los más pequeños… Piezas de un engranaje que convierte a la casa en la expresión de ilusiones, proyectos y experiencias comunes. Toda una lección magistral para la vida. 



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