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La casa reformada

Reforma interior con mucha luz

Nadie diría que este piso es interior. Su luminosidad es el resultado de una reforma total que incluye otros logros igual de sorprendentes.

Susana González 09/03/2016
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Esta bien podría ser la historia de una lucha denodada en busca de luz. Cuando la propietaria compró la vivienda, fue consciente de que se trataba de un piso interior, rodeado por patios. A esta circunstancia se unía una distribución con múltiples pasillos que frenaban el paso a cualquier rayo de sol. Además, se necesitaban tres dormitorios. ¿Cómo encajar las piezas de un puzle tan complejo? El equipo de Naluz, experto en iluminación, se hizo cargo de la reforma. La solución consistió en convertir la cocina y el salón en los céntricos neurálgicos de la casa, de manera que desde ellos se accediera a los tres dormitorios y al baño, sin distribuidores ni pasillos. De esta forma, cada ambiente dispondría de al menos una ventana, y ninguna pared o puerta innecesaria impediría la circulación fluida de la luz.

La elección de los revestimientos también se condicionó al objetivo de potenciar la luminosidad. Un laminado de madera en acabado claro en el suelo —se trata del modelo Tundra, de Ikea—, y paredes pintadas o revestidas con azulejos blancos actúan como superficies reflectantes que multiplican la luz natural. Incluso las losetas hidráulicas que pavimentan las zonas de agua, como el cuarto de baño o una pequeña franja en la cocina, incluyen un fondo blanco. Con la distribución óptima y la luminosidad interior garantizadas, solo quedaba centrarse en la decoración. La pasión de la propietaria por las piezas con historia pronto se puso de manifiesto. La vivienda es un buen ejemplo de las posibilidades que ofrece cualquier diseño en apariencia anticuado cuando su acabado se renueva. Ahí están las sillas de comedor, un clásico de Ikea, pintadas por la propietaria y sus hijos. O la gris, cuya tapicería es “la funda de un colchón de mis abuelos”, nos cuenta la dueña. Y qué decir del ventilador situado sobre el aparador, “lo rescaté de la basura hace años y Naluz me lo arregló”, explica. Piezas, todas ellas, que ocupan su lugar en un collage diseñado con ternura.

Zona de paso.

La dueña quería incluir tres dormitorios en la casa. Para lograrlo se prescindió de distribuidores, que habrían restado espacio útil. Solo se mantuvo un pasillo en forma de L, por el que se accede a la vivienda, imposible de eliminar al tratarse de un piso rodeado por diversos patios interiores.
Esta única zona de paso, que sirve de recibidor, se orientó hacia el salón. Así, desde el sofá se tiene mayor sensación de profundidad. Una cómoda con espacio de almacén, un espejo de cuerpo entero sobre ella, un letrero y un ventilador completan la decoración. 



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