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Casas de campo

Una casa mimetizada con la montaña

La conexión de esta vivienda con su entorno natural es tan intensa que se percibe con los cinco sentidos. Los interiores abiertos y la comunión de materiales fueron la clave para lograrlo.

Mi Casa 02/06/2017
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Como si puertas y paredes no existieran, la nueva concepción de esta vivienda integra la belleza de la montaña hasta en el último rincón de su interior. Un objetivo alcanzado por el arquitecto Jaume Coll Fulcará, de Coll i Fulcará Arquitectos, en esta casa edificada por la empresa Construcciones Porfit. Grandes profesionales que consiguieron impregnar los espacios del silencio que se percibe en el entorno hasta crear una fuerte conexión con la naturaleza. La original combinación de materiales —en especial en el caso de los revestimientos— como el canto rodado, el gres que imita barro natural o la pizarra, dan como resultado interiores plenos de un indiscutible estilo propio.

Responsable también de este éxito fue la original estructura de la casa, con distintos niveles de altura, retranqueos en algunas zonas y diseños arquitectónicos únicos, como la librería del salón con chimenea integrada. En la misma línea, funcional y estética, los arquitectos idearon una forma de comunicar interior y exterior mediante ventanucos y vanos con cristales fijos que se suceden a lo largo de los ambientes y que, además de luz natural, permiten disfrutar de la vegetación desde cualquier punto. Mención aparte merecen, por supuesto, los enormes ventanales, entre los que destaca el de la zona de estar, formado por varios cuerpos y coronado por un cristal fijo en forma de arco.

En el otro extremo de la vivienda se organizan lo que podríamos denominar como espacios funcionales: comedor, cocina y, si se desea, porche con un comedor al aire libre. Tres ambientes muy diferentes, aunque en permanente unión voluntaria, gracias a la sustitución del tabique frontal por una cristalera gigante, de total apertura, que da paso al exterior. Este espíritu ecológico y natural que lo impregna todo se tradujo en una decoración basada en la sencillez de lo práctico, en el orden implacable como método de relajación y como medio para dejar fluir los mensajes de la naturaleza sin obstáculos. La ausencia de elementos superfluos y la escasez de adornos son un ingrediente más de la apuesta por lo esencial como modo de vida en una casa pensada para huir del estrés y la monotonía de las ciudades.       



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