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Madrid

Final feliz para una casa de 1925

Un proyecto interesante para cualquier arquitecto: una casa construida en 1925 sin reforma posterior alguna. Instalaciones, materiales, distribución… ¡todo nuevo! Y una lección de estilo: su decoración retro-modern.

Mi Casa 28/06/2013
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La rehabilitación de esta casa unifamiliar de dos plantas, ubicada en Madrid, ha conseguido transformarla por dentro y por fuera. Del proyecto se encargaron Sergio Olazábal y Manuel Zea, del estudio 2Arquitectos, y de la construcción, Gescon. Eliminar los anchos muros de carga interiores y reducirlos a dos pilares, para lograr una planta diáfana, cambió por completo la percepción espacial; porque se ganó superficie real, se logró más sensación de amplitud y, además, dio origen a una distribución funcional, acorde con las necesidades de los propietarios, una pareja dedicada al mundo del diseño. A este aspecto clave se suma otro fundamental: abrir la fachada posterior completamente, con un gran acristalamiento corredero.

Se perseguía un doble objetivo: aumentar de forma extraordinaria la luminosidad en la planta baja y recuperar un patio sin uso, abandonado. Para ello, su suelo se elevó hasta quedar a la misma altura del resto de la casa; se acondicionó y se decoró para que fuera un ambiente más de la vivienda. Ahora, las puertas de grandes dimensiones hacen tan fluida la circulación entre interior y exterior, que el patio es el salón durante la temporada estival. En esta planta baja, tan renovada, también destaca un mueble blanco, de más de 5 m. A primera vista es una isla de cocina —equipada con placa de cocción, fregadero y amplia encimera— que se prolonga en una mesa de comedor. Pero una mirada más atenta revela que es, además, un elemento clave en la distribución.

Se trata de un diseño perfecto para separar ambientes, pero también para caldear el espacio, ya que lleva adosado un radiador mural. Mientras se cocina, desde aquí se mantiene contacto visual con las dos zonas de estar del salón y el patio. En paralelo con esta isla hay un frente con varias puertas lisas: detrás de una de ellas se encuentra el aseo, y de las otras, la lavadora-secadora y el frigorífico. A continuación, se ubicó un armario escalonado, ya que se realizó a medida debajo del primer tramo de la nueva escalera de peldaños de acero.

En la primera planta, las cuatro habitaciones originales, pequeñas, se convirtieron en tres más amplias. Lo mejor del dormitorio principal tipo suite, con vestidor y cuarto de baño integrados, es que se beneficia de la luminosidad que proporcionan las ventanas de las dos fachadas. Su baño, bien distribuido, mantiene la estética del resto de la casa: blanco y gris microcemento.        



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