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Cataluña, España

Una casa para vivir... a son de mar

Esta vivienda ubicada en la costa catalana presume, no sólo de unas idílicas vistas sobre el Mediterráneo, sino también de unos interiores acogedores, con una luz radiante y una nueva imagen, fresca y natural

REALIZACIÓN: OLGA GIL-VERNET. TEXTO: MARTA SANZ. FOTOS: JOSÉ LUIS HAUSMANN. PLANOS: HEARST INFOGRAFÍA 04/07/2017
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Una casa donde reunirse y disfrutar en familia. Este fue el objetivo de los propietarios cuando decidieron adquirir esta vivienda en la costa del mar Mediterráneo que, aunque se encontraba en buen estado, sí necesitaba algunos cambios para cumplir dicho propósito. El estudio de arquitectura e interiorismo Dröm Living se hizo cargo del proyecto con el reto de dar una nueva imagen a esta construcción centenaria —antigua propiedad de indianos— sin perder la esencia de su historia y convertirla en un refugio de paz y descanso frente al mar. Con una obra moderada, debían dotar a los ambientes de un nuevo diseño interior, cálido y relajante, que respirara reminiscencias marineras.

Para potenciar la espectacular entrada de luz natural, se optó por pintar todos los espacios en un tono blanco roto, que jugó el papel de lienzo sobre el cual se fueron ubicando los diferentes elementos apropiados para cada ambiente. A través de tejidos naturales y de materiales cálidos, como la madera, el roten o el esparto, se buscó el predominio de una gama de tonos claros, contrastada estratégicamente con pinceladas azules y toques más ácidos. 

Se conservó el suelo original de mármol travertino en la planta baja, si bien en la primera se sustituyó por un laminado en tonos blancos que dota a los dormitorios de una gran calidez y armonía. En la cocina, el cambio fue radical. Además de abrirse al salón, se renovó con prácticos armarios de madera lacada en blanco, y Silestone oscuro en la encimera y el frente de trabajo.

En cuanto a la decoración, el estudio Dröm Living consiguió recrear una atmósfera cálida y muy hogareña, con un sutil eclecticismo: piezas antiguas de la familia, recuperadas y restauradas, se combinaron con muebles diseñados a medida para la vivienda, como la mesa de madera y la estantería que se encuentran en el comedor, o el cabecero de la habitación juvenil, así como detalles con un atractivo aire vintage. El resultado son ambientes frescos y dinámicos donde apetece quedarse.



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