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Madrid

Un apartamento con toques personales

Vivir la casa como un lienzo en blanco, con un interiorismo en constante cambio, da como resultado espacios dinámicos y peculiares. Todo un alarde de personalidad.

Mi Casa 20/11/2014
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La bella estructura original de este piso antiguo fue la responsable del auténtico flechazo que sintió su actual propietaria al visitarlo por primera vez. Por eso, no dudó un instante en adquirirlo; también en gran medida por su excelente ubicación, en pleno centro de Madrid, una zona acorde con el ritmo de vida que lleva su dueña. Respecto a la organización del espacio, se mantuvo la distribución original de la vivienda, con la carpintería restaurada y reforzando la presencia de algunos elementos arquitectónicos tan decorativos como útiles en la reorganización de los ambientes; toda la planta, claro está, adaptada al tipo de vida actual.

Una de las características más curiosas de este piso es el expreso deseo de su propietaria de apostar por una decoración austera, reducir los muebles principales al mínimo y optar por una sobria pintura en color blanco. El objetivo es emular un lienzo a estrenar sobre el que expresar sus emociones y estados de ánimo a través de un interiorismo a base de piezas efímeras. Su declarada pasión por la decoración, es seguidora de las últimas tendencias, la lleva a concebir su propia vivienda como un espacio cambiante. Este es el motivo por el que adora renovar los textiles, los muebles auxiliares y los detalles ornamentales cada cierto tiempo, para lograr así dar un nuevo giro al interiorismo de cada ambiente.

De cara a la temporada más festiva del año, por ejemplo, los detalles en la gama de los rojos —en su versión más sobria—cobran protagonismo; en especial en forma de alfombras, almohadones variados o pequeños adornos. Las guirnaldas de luz decorativas aportan un aire sugerente a ciertos ambientes, como el dormitorio, tan relajante gracias a su nueva iluminación, que invita a mantener el clásico adorno navideño durante todo el año. Aquí también juegan un papel importante los almohadones de colores y la manta rosa, responsables directos del cambio en una decoración que se basa en el blanco como base para cualquier renovación.

Aún buscando siempre la renovación, destacan algunas piezas fijas que se transforman en hilo conductor de la decoración; los muebles de los años 50 y 60 de patas triangulares y con la madera como material estrella. Se distancian de esta línea tanto la cocina como el cuarto de baño, ambos espacios muy funcionales y amplios, con mucho espacio de almacén y, una vez más, con el blanco como punto de partida, lo que facilita la inclusión de accesorios y complementos de colores en contraste.



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